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8/11/2007 21:30:00
Cruzando as pontes



Por Luis Benítez






En exclusiva desde Italia, reportaje al poeta y traductor Emilio Coco

 

“La poesía suramericana tiene una originalidad y una frescura que difícilmente se encuentra en la europea”

 

 

 

 

Usted tradujo recientemente una antología de la poesía argentina contemporánea. ¿Cuáles fueron los principios básicos para realizar la selección de los autores?

 

La verdad, de la selección se encargó Silvia Beatriz Amarante. Yo sólo añadí algunos poemas más de Juan Gelman que me parece un poeta extraordinario y que es muy conocido en mi país; recientemente la editorial Guanda ha publicado una exhaustiva antología de su obra. A Silvia le pedí que se incluyeran algunos nombres más de poetisas, porque en la primera selección que me envió sólo figuraban dos.  La poesía escrita por las mujeres es, a mi parecer, uno de los aspectos más llamativos de la producción  argentina de estos últimos años. Ellas se han hecho portadoras de una palabra poética llena de vitalidad y viabilidad humana excepcional, ofreciendo lecciones ejemplares también desde el punto de vista de la actualización técnico-lingüística. Yo mismo traduje al italiano y publiqué en mi colección I Guaderni della Valle las obras de dos poetisas argentinas que viven ahora en Estados Unidos: María Negroni y Mercedes Roffé.

 

¿Cuáles son las características más importantes de esta selección?

Yo creo que están representadas las más importantes estéticas de estos últimos años, desde el surrealismo y el neorromanticismo hasta el neobarroquismo y el objetivismo. Pero tendría que profundizar más en el tema, porque es sólo desde hace pocos años que mis intereses se han ampliado hasta abarcar la poesía latinoamericana. En mi otra colección “Los cuadernos del abanico” publiqué una antología del poeta mexicano Héctor Carreto. En la revista “Pagine” en la que colaboro habitualmente saqué traducciones de poemas de Homero Aridjis, Arturo Corcuera, Héctor Carreto y de varios poetas cubanos. La revista “Si scrive” dedicó un amplio espacio a mis traducciones de poetas de distintos países de América del Sur. Hablando con Roberto Alifano que conocí el año pasado durante un Festival de poesía en Canarias, surgió la idea de compilar una antología de poesía argentina contemporánea traducida al italiano. Le repito que estoy muy satisfecho con la selección que hizo Silvia Beatriz Amarante. Los 19 nombres que la integran están todos en un nivel de altísima calidad expresiva y cada uno de ellos aporta una decisiva contribución a la renovación de la palabra poética.

 

¿Qué problemas de traducción se le presentaron durante su trabajo?

Llevo casi 30 años traduciendo poesía española. Mis primeras traducciones de poesía española se remontan a los años 80. Empecé con los poetas andaluces. Mi primera antología de poesía española salió en 1985. Se titulaba “Cinco pesetas de estrellas” e incluía a 14 poetas. Algunos de ellos que por aquel entonces eran casi desconocidos producirían, a lo largo de los años, una obra de gran envergadura, como Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero, Luis Alberto de Cuenca, Clara Janés o Ana Rossetti. La traducción es una forma de enamoramiento que conlleva sacrificio, dedicación y tiempo. Si no se cumple este acto de amor, es mejor renunciar. Yo he dedicado a los demás la casi totalidad de mi vida literaria. Cuando me preguntan sobre mi quehacer poético, yo contesto, bromeando, que escribo poesía cuando me canso de traducir, lo que pasa muy raramente. Al traducir a los poetas argentinos he tratado, sobre todo, de reproducir en mi lengua el ritmo y la musicalidad del poema original. He pensado: es mejor sacrificar alguna palabra, forzar el sentido en vez de rebajar la métrica o la música. A la pedante adhesión mimética he preferido una infidelidad armoniosa. En suma, sin eludir el quid he tenido en cuenta la primacía del quomodo, de manera que el lector bilingüe pudiese también percebir, en el texto traducido, las vibraciones del texto poético original. Muchas veces el ritmo y la musicalidad han permanecido intactos también con la traducción literal, precisamente gracias a la gran afinidad que existe entre las dos lenguas. Cuando he tenido que traducir sonetos, he mantenido el endecasílabo pero sin la rima, porque me hubiera alejado demasiado del texto original.

 

¿Qué influencias de la poesía italiana ha detectado durante su trabajo con estos autores?

Muy pocas. Como dice justamente Silvia Beatriz Amarente en el breve prólogo que encabeza la antología en los autores argentinos contemporáneos hay un evidente influjo de la beat generation norteamericana y del surrealismo francés. La influencia de la poesía italiana, con la excepción del magisterio de los grandes maestros del ‘900, Ungaretti, Quasimodo, Montale y Saba, es mínima o inexistente. En Italia la poesía argentina actual es semiclandestina y encomendada a iniciativas ocasionales. He podido leer algunas traducciones on-line, pero las grandes revistas la ignoran. Por eso, creo que es loable la iniciativa tomada por la prestigiosa revista romana Pagine  que está acogiendo en sus páginas a poetas argentinos actuales. Han salido ya traducciones mías de poemas de Daniel Chirom, Paulina Vinderman y Ester de Izaguirre. En los próximos números saldrán más poetas argentinos. La Antologia della poesia argentina contemporanea que he preparado con Silvia Beatriz Amarante es la única, a cuanto me resulta, publicada en Italia hasta ahora. Son dos mundos – el argentino y el italiano – que, teniendo sin duda múltiples puntos en común, viven casi de espaldas, ignorándose arrogantemente. Mi deseo es que todos juntos convinimos en la necesidad y en la urgencia de un mayor acercamiento de las respectivas poesías, favoreciendo un más intenso intercambio cultural entre los dos países.

 

¿Cuál es su visión de la poesía en español actual y, dentro de ella, de la latinoamericana en particular?

Como traductor y como crítico, conozco bastante bien la realidad poética de España  y de mi país. He publicado en España seis antologías de poesía italiana contemporánea y en Italia unos cuantos florilegios de poesía española de hoy. La poesía italiana presenta, y no es sorprendente, notables semejanzas con la española. A una generación de “grandes maestros” nacidos cerca del cambio de siglo (Ungaretti, Montale, Quasimodo, Aleixandre, Cernuda, Salinas, Lorca, Guillén, etc), y tras algunos “ismos” memorables, ha seguido una época de intensa diversificación cuya principal característica  es una pluralidad de estéticas y tendencias. Sin embargo, por lo poco que he podido leer, me parece que la poesía que se está escribiendo ahora en Suramérica tiene una originalidad de temas y una frescura de lenguaje que difícilmente se encuentra en la europea.

 

Yendo a su propia obra poética ¿cuáles son sus conceptos principales?

Los primeros versos de mi vida los escribí cuando tenía nueve años, con ocasión de la muerte de mi padre. Mi madre había muerto un año antes. Esos versos los recogí luego en un poema que se titula «Eravamo tre piccoli fratelli», cuya versión española se puede leer en el libro “La memoria del vuelo”, publicado por la madrileña editorial Sial en 2002.

En realidad, para mí, escribir versos no ha sido nunca una ocupación predominante. Empecé muy tarde, a los cincuenta años, porque quería introducir una nota de distinción en mi biobibliografía. Después de escuchar mis traducciones de los poetas españoles, todo el mundo me decía: «¡Seguro que usted es un poeta!». Y yo me sentía en la obligación de desmentirles, pero añadía en mi defensa: «No es necesario saber escribir versos. Basta con tener la sensiblidad del poeta». Pero me daba cuenta de que tenía que contestar de otra forma: «Sí, ¡yo también soy poeta!». Esta comedura de coco la he sintetizado en los seis versos de un poema que se titula precisamente «Antólogo, poeta y traductor», que dice así:

 

tus versos no valen un pimiento

de esto eres consciente pero te sirven

para la nota del próximo cuaderno

sobre las poetisas iberoamericanas

que podrás comenzar de este modo:

Antólogo, poeta y traductor.

 

Un crítico italiano ha escrito que estos versos “escarnecen hasta la autodestrucción benéfica las costumbres de la comunidad literaria”. Sin embargo, no era esta mi intención.

Decía antes que la poesía no se ha apoderado nunca de mí totalmente. La he considerado siempre como algo que podía dar más brillo a mi actividad de crítico y traductor. Pero he de confesar que mi relación con ella ha sido siempre conflictiva e incluso me ha hecho sufrir porque se me ha entregado con cuentagotas y no me ha regalado nunca un verso estupendo, uno de esos versos que sólo los grandes saben escribir. He hecho de todo para ganarme su confianza para luego echarle en cara su infidelidad, he intentado violarla, estrangularla y al final le he cerrado la puerta en las narices, pero nada. He seguido amándola con un amor profundo, así como se quiere a un hijo con quien la naturaleza ha sido poco generosa y que te da vergüenza sacar a la calle para evitar la compasión o la satisfacción más íntima de los amigos frente a tus desgracias.

Últimamente he publicado un libro de sonetos, Il tardo amore, que se ha traducido al castellano con el título de Sonetos del amor tardío y al gallego con el título de Serodio amor. Mi intención ha sido la de utilizar una dicción actual, viva y coloquial, al servicio de una temática realista, experiencial y cotidiana pero servida en una métrica rigurosamente clásica. Como dice en el prólogo José Sarria, es una poesía que “no se estructura desde la rotundidad de palabras solemnes, bajo el palio de las metáforas o el significado de los símbolos”, sino a través de un lenguaje sencillo e inmediato, con el que expresar sentimientos comunes, los de una pareja que se está encaminando hacia la vejez, con todos los antojos y extravagancias de esa edad, pero que se ama, a su manera, cierto sin ya el ardor de cuando se es joven. Un amor hecho de fallos y de exaltaciones repentinas, que no ha llegado todavía a su declive, pero que ha comenzado ya irremediablemente su descenso. Todo esto, junto con otras cosas, he intentado contarlo utilizando un registro deliberadamente bajo.

 

¿Qué otros proyectos literarios va a abordar en el futuro inmediato?

He terminado una antología de poesía española contemporánea traducida al italiano para la cual he podido contar con una ayuda a la traducción del Ministerio de Cultura de España. Se trata de una antología muy exhaustiva, con 75 poetas que escriben en los distintos idiomas de España: castellano, gallego, catalán y euskera. Creo que estará en la calle a comienzos de 2008. También estoy reuniendo materiales para una antología de poesia mexicana traducida al italiano.

 

 

 

 

 

 

 

 

Quién es Emilio Coco

 

Nacido en San Marco in Lamis (Foggia – Italia), el 3 de abril de 1940, Emilio Coco ha desarrollado una exitosa y extensa carrera como poeta y traductor. Ha traducido las antologías: Abanico. Antologia della poesia spagnola d’oggi (Levante, Bari, 1986); Veinticinco años de poesía en Italia (Paralelo 38, Córdoba, 1990, en colaboración con Juana Castro); Poesía italiana contemporánea (Deva, Gijón, 1991); Il nuovo panorama poetico spagnolo (Stilb, Roma, 1991); Antologia della poesia basca contemporanea (Crocetti, Milán, 1994); La poesia della Spagna mediterranea (Marzorati, Milán, 1996); Doce poetisas (Torremozas, Madrid, 2000); Fior da fiore. La poesía italiana ante el nuevo milenio (Cajasur, Córdoba, 2000); El fuego y las brasas (Sial, Madrid, 2001); Los poetas vengan a los niños (Sial, Madrid, 2002); Antologia della poesia corsa d’oggi (Edizioni dell’Orso, Alessandria, 2005, en colaboración con François-Michel Durazzo); Antologia della poesia lituana contemporanea (Levante editori, Bari, 2006, en colaboración con Birutė Ciplijauskaitė); Antologia della poesia argentina contemporanea (Sentieri meridiani edizioni, Foggia, 2007, en colaboración con Silvia Beatriz Amarante). Teatro: Teatro spagnolo contemporaneo (Edizioni dell’Orso, Alessandria, 1998-2004, tres volúmenes que incluyen las obras de veinticinco dramaturgos españoles). Como poeta, ha publicado: Profanazioni (Levante, Bari, 1990); Le parole di sempre (Amadeus, Cittadella, 1994); La memoria del vuelo (Sial, Madrid, 2002, traducción de Carlos Clementson); Fingere la vita (Caramanica editore, Marina di Minturno, 2004); Il tardo amore (Grafiche Fioroni, Casette d’Ete, 2005); Sonetos del amor tardío (Alhulia, Salobreña, 2006, traducción de Juana Castro y Carlos Pujol); Serodio amor (Espiral Mayor, A Coruña, 2006, traducción de Xulio López Valcárcel y Suso Pensado); Contra desilusiones y tormentas. Su obra poética ha sido reunida en el volumen Antología Personal (1990-2006) (Ediciones Fósforo, México, 2007). En España ha obtenido ocho veces la “ayuda a la traducción” del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y una beca de la Fundación Juan March, y, en Italia, el premio de traducción y ensayo “Annibal Caro” en 1999, por el conjunto de su obra, y el “Premio Speciale” Torri di Quartesolo en 2002. En 2003 el rey Juan Carlos I le concedió la encomienda con placa de la orden civil de Alfonso X el Sabio. Dirige la colección I Quaderni di Abanico, en la que se publican en edición bilingüe textos y antologías de poetas españoles y latinoamericanos contemporáneos, y es editor de I Quaderni della Valle.

 

Luis Benítez, poeta, novelista y ensayista argentino. E-mail: lben20032003@yahoo.com.ar

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